Hay momentos en que sabes que necesitas salir de tu zona de confort para dar el siguiente paso.
Este verano lo hice de manera literal: cogí el avión, me planté en Portugal y pasé varios días inmersa en el curso presencial de Drenalipedema, uno de los métodos de tratamiento del lipedema más completos y rigurosos que existen a día de hoy. Lo imparte Valquíria Monteiro, fisioterapeuta brasileña especializada en lipedema con miles de alumnas en todo el mundo.

¿Por qué te cuento esto?
Porque esta formación no es un curso más que suma horas en un CV. Es un cambio real en la manera en que entiendo, evalúo y trato a cada persona que llega a mi consulta con lipedema. Y eso te afecta directamente a ti.
Así que hoy quiero contarte qué es el método Drenalipedema, qué aprendí sobre el lipedema que me ha cambiado la visión, y por qué esto importa si sospechas que tienes esta condición o ya tienes un diagnóstico y buscas a alguien que sepa cómo acompañarte de verdad.
🩷 ¿Tienes lipedema o sospechas que podrías tenerlo?
Desde mi consulta en Barcelona ofrezco sesiones especializadas de drenaje linfático y tratamiento conservador para el lipedema, aplicando el protocolo Drenalipedema.
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El método Drenalipedema es una metodología de tratamiento del lipedema creada por la fisioterapeuta Valquíria Monteiro. Su premisa es tan clara como poderosa: no existen recetas únicas ni fórmulas mágicas para el lipedema. Lo que existe es razonamiento clínico.
¿Qué significa eso en la práctica?
Que en lugar de aplicar un protocolo estándar a todas las pacientes, el método te enseña a leer cada caso de manera individual: a entender la fisiopatología de la enfermedad, a reconocer sus múltiples presentaciones clínicas y a construir un plan de tratamiento que tenga sentido para ese cuerpo concreto, en ese momento concreto.
Porque el lipedema no se presenta igual en todas las personas. Tiene diferentes tipos, diferentes grados, puede coexistir con otras condiciones y responde de manera distinta según el perfil hormonal, el estilo de vida, la postura y muchos otros factores.
Comprender la enfermedad a fondo es lo que convierte la individualidad de cada caso en una ventaja. Y eso fue exactamente lo que aprendí en Portugal.
Qué es el lipedema (y por qué tanto se tarda en diagnosticarlo)
Antes de entrar en los tipos y grados, quiero hacer un pequeño paréntesis sobre algo que me parece fundamental.
El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que produce acumulación anormal de grasa, dolor y desproporción corporal, y que afecta principalmente a mujeres. No es obesidad. No es celulitis. No es retención de líquidos genérica.
Es una condición con base biológica, componente genético y hormonal, que la OMS reconoció como enfermedad diferenciada solo en 2018. Por eso no es raro que muchas mujeres lleguen a los 40 o 50 años sin haber recibido nunca una explicación real de lo que le pasa a su cuerpo.
Hay algo importante que quiero dejarte muy claro desde el principio: yo no diagnostico. El diagnóstico del lipedema es clínico y corresponde a un médico especializado. Lo que hago es acompañar el tratamiento conservador de las pacientes que ya tienen diagnóstico, y orientar a quienes sospechan tenerlo hacia los profesionales adecuados.
Dicho esto, sí puedo contarte cómo se presenta el lipedema, qué señales son características y por qué es tan importante saber reconocerlas para buscar la ayuda correcta.
Las señales que apuntan al lipedema
El diagnóstico del lipedema se construye por conjunto de signos, no por una única fotografía o impresión estética. Estas son las señales más características que se evalúan clínicamente:
- Aumento simétrico de volumen en piernas y/o brazos, que no afecta a los pies (lo que crea el característico efecto de «anillo» o «pulsera» en el tobillo).
- Dolor al tacto o a la presión, incluso desproporcionado al estímulo. Muchas pacientes describen sus piernas como muy sensibles o dolorosas sin que haya habido un golpe aparente.
- Tendencia a los hematomas con facilidad, sin traumatismo previo.
- Señal de Stemmer negativa: la piel de los dedos del pie se puede pellizcar con facilidad, a diferencia del linfedema donde no es posible.
- Señal de Godet generalmente negativa en lipedema puro: al presionar el tejido, no queda la huella del dedo.
- Piel suave con nódulos y depresiones típicas al tacto, como pequeñas bolitas bajo la superficie.
- Telangiectasias (pequeños vasos visibles) frecuentes en la cara lateral del muslo.
- Predisposición familiar: muchas mujeres tienen madres, abuelas o hermanas con el mismo patrón.
- La grasa no responde a la dieta ni al ejercicio cuando el componente principal es lipedema.
- Inicio o empeoramiento en momentos de cambio hormonal: pubertad, embarazo, menopausia.
Si reconoces varias de estas señales en tu cuerpo, no lo normalices. Busca a un médico especializado que pueda hacer una valoración clínica completa.
Los tipos de lipedema: no todos son iguales
Una de las cosas que más me marcó de la formación es entender que el lipedema tiene múltiples presentaciones. Reconocer el tipo es fundamental para adaptar el tratamiento.
Según la distribución corporal, el lipedema se clasifica en cinco tipos:
Tipo I — La acumulación de grasa se localiza principalmente en la zona de caderas y glúteos.
Tipo II — Afecta desde las caderas hasta las rodillas, incluyendo la cara interna.
Tipo III — Se extiende desde las caderas hasta los tobillos.
Tipo IV — Afecta a los brazos, a veces de manera aislada o combinada con las piernas.
Tipo V — Afecta específicamente a las pantorrillas y los tobillos.
Además, existen presentaciones mixtas o combinadas, donde conviven varios tipos. Por eso la evaluación no puede basarse solo en una foto de frente, hay que observar desde todos los ángulos y relacionar distribución, volumen, simetría, pliegues y textura de la piel.
Los grados del lipedema: cuánto ha avanzado
Además de los tipos, el lipedema se clasifica por grados o estadios según cómo ha evolucionado el tejido:
Grado 1 — La piel tiene una apariencia más o menos normal, pero ya existe un aumento de volumen y sensibilidad, con el tejido subcutáneo alterado al tacto. Muchas mujeres no saben que tienen lipedema en esta fase.
Grado 2 — Las irregularidades son más evidentes. Aparece nodularidad bajo la piel y cambios en la textura superficial. Es el grado en el que suele llegar la mayoría de pacientes a consulta.
Grado 3 — Mayor deformidad, aparición de pliegues y sobrecarga funcional. La movilidad y la calidad de vida pueden verse afectadas de forma significativa.
Grado 4 — El lipedema progresa hasta asociarse con linfedema, lo que se denomina lipolinfedema. El edema es más marcado y hay mayor compromiso funcional.
Saber en qué grado se encuentra una paciente es esencial para orientar el tratamiento, establecer expectativas realistas y priorizar los objetivos terapéuticos.
Las causas del lipedema: qué sabemos (y qué no)
Aquí viene algo que me parece muy importante compartir, porque muchas mujeres llegan cargando una culpa que no les corresponde.
Existen múltiples teorías sobre el origen del lipedema, pero a día de hoy no hay una explicación única y definitiva. Lo que sí sabemos es que:
- El aumento de volumen inicial se relaciona con hipertrofia e hiperplasia de los adipocitos (las células grasas se agrandan y multiplican de forma anormal).
- El tejido conectivo se engrosa y aumenta el líquido intersticial, lo que sobrecarga el sistema linfático con el tiempo.
- Factores hormonales, microvasculares, linfáticos y genéticos participan en el desarrollo y mantenimiento de la enfermedad.
- La obesidad, la inmovilidad o la insuficiencia linfática pueden agravar el cuadro, pero no son la causa primaria.
- El lipedema puede coexistir con celulitis/FEG, sobrepeso u obesidad, pero son entidades diferentes.
Esto último es especialmente importante: tener lipedema no significa que hayas comido mal ni que no te cuides. Es una enfermedad. Y merece ser tratada como tal.
Cómo se diagnostica el lipedema
El diagnóstico del lipedema es esencialmente clínico. No existe un análisis de sangre ni una prueba de imagen que lo confirme de forma aislada. Se construye a partir de:
- Anamnesis completa: historia familiar, cuándo empezaron los síntomas, si han coincidido con cambios hormonales, medicación, hábitos, ciclo menstrual…
- Inspección: distribución del tejido, simetría, tipo y grado aparente, postura.
- Palpación: textura del tejido, presencia de nódulos, dolor a la presión, señal de Stemmer, señal de Godet.
- Pruebas funcionales: evaluación de movilidad y limitación funcional.
Lo que aprendí en la formación, y que me parece una de las ideas más poderosas del método Drenalipedema, es esta: el diagnóstico se construye por conjunto de signos, no por una única foto o impresión estética. Una foto de las piernas no diagnostica el lipedema. El razonamiento clínico sí.
Qué objetivos tiene el tratamiento conservador del lipedema
Antes de hablar de cómo trato el lipedema en consulta, quiero ser muy clara sobre algo que el método Drenalipedema subraya con mucha fuerza:
El tratamiento conservador del lipedema no promete curas estéticas. Promete calidad de vida.
Los objetivos reales son:
- Reducir el dolor.
- Mejorar la movilidad de la piel y las articulaciones.
- Controlar el edema y la inflamación.
- Prevenir la progresión hacia grados más avanzados.
- Abordar las condiciones asociadas (celulitis, sobrepeso) cuando están presentes.
- Minimizar el impacto en las actividades de la vida diaria.
- Promover el autocuidado y la autonomía.
Mejorar el aspecto de los miembros es un objetivo secundario, no el principal. Cuando el tejido está bien tratado y el dolor ha bajado, el resultado estético también mejora. Pero el foco siempre está en cómo se siente la persona, no en cómo se ve.
🩷 ¿Tienes lipedema o sospechas que podrías tenerlo?
Desde mi consulta en Barcelona ofrezco sesiones especializadas de drenaje linfático y tratamiento conservador para el lipedema, aplicando el protocolo Drenalipedema.
👉 Reserva tu valoración aquí →Cómo trabajo el lipedema en consulta después de la formación
Soy Claudia Queirolo, y si llevas un tiempo siguiéndome ya sabes que el lipedema ha sido siempre una condición que me ha importado mucho trabajar bien. Esta formación en Portugal no ha cambiado mi vocación, pero sí ha afinado considerablemente mi mirada clínica.
¿Qué cambia concretamente en la manera en que te acompaño?
- Una evaluación inicial mucho más completa. Antes de empezar cualquier sesión, dedico tiempo a entender tu historia clínica: cuándo empezaste a notar los síntomas, si hay antecedentes familiares, tus cambios hormonales, tu estilo de vida, tu postura. Porque el lipedema no se entiende solo mirando las piernas.
- Identificación del tipo y grado. Sé reconocer los patrones de distribución, evaluar la textura del tejido y entender en qué momento de la enfermedad te encuentras. Eso me permite priorizar los objetivos del tratamiento de forma realista.
- Drenaje linfático manual adaptado al lipedema. No es el mismo drenaje que se hace para un postoperatorio o para un edema general. El lipedema implica un tejido con mayor rigidez, fragilidad capilar, sensibilidad y tendencia a los hematomas. El trabajo manual tiene que ser preciso, suave y absolutamente individualizado.
- Seguimiento de la evolución. Registro cómo responde el tejido en cada sesión, no solo visualmente sino también en cuanto a dolor, movilidad y sensación subjetiva. Porque en el lipedema, la evolución también se mide por cómo te sientes, no solo por cómo te ves.
- Orientación hacia otros profesionales cuando es necesario. Si en la valoración detecto señales que requieren atención médica o derivación a otro especialista, te lo digo con claridad. Mi trabajo es el tratamiento conservador, no el diagnóstico. Y esa línea la respeto siempre.
El lipedema es para toda la vida. El acompañamiento también.
Una de las cosas que más me llevo de esta formación es una frase que Valquíria repite mucho: el manejo del lipedema exige control emocional, físico y nutricional durante toda la vida.
Porque el lipedema no desaparece. Es una condición crónica. Las células del tejido afectado están sensibilizadas y pueden responder a disparadores inflamatorios: estrés, calor, cambios hormonales, sedentarismo, alimentación proinflamatoria…
Eso no significa que debas resignarte. Significa que el cuidado tiene que ser constante, inteligente y adaptado a cada fase de tu vida.
Los pilares del control a largo plazo son la autoestima, la nutrición, la salud emocional, la actividad física, el autocuidado, la estimulación linfática y el control del peso. Y el drenaje linfático manual es uno de los pilares más efectivos y mejor tolerados de ese esquema de cuidado continuo.
Si quieres entender más sobre cómo el drenaje linfático actúa específicamente en el lipedema y qué técnicas existen, te recomiendo leer esta guía completa: Guía de Lipedema por tu Especialista en Barcelona. ¡Vive sin dolor!, donde profundizó en el tratamiento desde mi perspectiva como especialista en Barcelona.
Lo que esta formación me confirmó sobre mi trabajo
Me fui a Portugal con muchas preguntas y volví con algo más valioso que respuestas: con un método.
Un método que me dice que no hay dos casos iguales. Que el razonamiento clínico es más poderoso que cualquier protocolo rígido. Que cada persona que llega a mi consulta merece una mirada que la vea completa, no solo sus piernas.
Y también me confirmó algo que ya sabía, pero que ahora siento con más fuerza: el lipedema necesita profesionales que se formen de verdad. Que viajen si hace falta. Que estudien la fisiopatología, no solo las técnicas.
Porque las mujeres que lo padecen llevan demasiado tiempo escuchando que es celulitis, que tienen que adelgazar, que es cosa de la genética y no hay nada que hacer.
Y no es así.
Hay mucho que hacer. Y empieza por reconocer la condición y acompañarla con criterio.
¿Cómo sé si el lipedema puede estar afectándome?
No puedo darte un diagnóstico, pero sí puedo darte algunas preguntas que vale la pena que te hagas:
- ¿Tus piernas duelen al tocarlas o cuando alguien las presiona, aunque no haya golpe?
- ¿Tienes moratones con facilidad, sin saber muy bien de dónde vienen?
- ¿Tu volumen de piernas no ha cambiado aunque hayas perdido peso en otras partes del cuerpo?
- ¿Las piernas se hinchan más con el calor, después de estar mucho tiempo de pie o al final del día?
- ¿Hay mujeres en tu familia —madre, abuela, tías, hermanas— con un patrón similar?
- ¿Empezaste a notar cambios en tus piernas en la pubertad, después de un embarazo o al llegar a la perimenopausia?
Si has respondido sí a varias de estas preguntas, te recomiendo que busques valoración con un médico especializado en lipedema. Y si ya tienes diagnóstico y buscas un acompañamiento terapéutico serio en Barcelona, escríbeme.
Formarme es cuidarte mejor
Esta formación en Portugal fue una de las mejores decisiones profesionales que he tomado. No porque me dé un título más que colgar en la pared, sino porque ha cambiado la forma en que pienso, en que evalúo y en que trato a cada persona que confía en mí.
El lipedema merece profesionales que lo entiendan de verdad. Y yo quiero ser esa profesional para ti.
Si tienes lipedema, si lo sospechas, o si simplemente llevas tiempo sintiéndote frustrada porque nadie te da una respuesta que tenga sentido, esta puede ser la conversación que lo cambia todo.
Estoy aquí.
🩷 ¿Lista para un acompañamiento que entiende tu cuerpo de verdad?
Aplico el protocolo Drenalipedema en Barcelona: evaluación individualizada, drenaje linfático manual especializado y seguimiento real de tu evolución. Sin promesas milagrosas. Con trabajo clínico serio.
¿Tienes preguntas sobre tu caso o quieres contarme tu historia? Escríbeme directamente. Me tomo el tiempo de leer cada mensaje y responder de forma personalizada. Porque detrás de cada lipedema hay una persona con una historia única.